Diciembre pide una mesa que pueda cambiar de ritmo: algo fresco para recibir a los invitados, un vino con estructura para la cena y una botella capaz de acompañar el brindis. Esta edición del Club reúne dos expresiones mexicanas para construir esa secuencia sin complicaciones.
Jacques Brut llega desde Querétaro con burbuja, acidez y ligereza. Lomita Sacro 2018 aporta desde el Valle de Guadalupe fruta oscura, especias y profundidad. Son vinos muy distintos, pero juntos cubren el inicio, el centro y el final de una noche larga.
Dos regiones mexicanas para cerrar el año
Querétaro se ha convertido en una referencia nacional para los vinos espumosos gracias a sus condiciones de altitud y a una cultura de elaboración ligada a la segunda fermentación. Baja California, por su parte, aporta la concentración y el carácter mediterráneo que distinguen a muchos tintos del Valle de Guadalupe.
La caja pone esas identidades frente a frente. Una botella trabaja desde la tensión y la burbuja; la otra desde la estructura, la fruta madura y el tiempo. No compiten: se reparten la noche.
Vino Blanco Espumoso Jacques Brut
Jacques Brut ofrece una entrada seca y refrescante, con fruta blanca, ligeros tostados y una burbuja que limpia el paladar. Funciona al recibir a los invitados, con las primeras botanas o como transición antes del plato principal.
Mariscos fríos, ceviche, sushi, quesos suaves y frituras ligeras encuentran afinidad con su acidez. También puede reservarse para el brindis, aunque abrirlo desde el principio permite aprovechar mejor su versatilidad. Debe llegar bien frío, entre 6 y 8 °C.
Ver Vino Blanco Espumoso Jacques Brut 750ml
Vino Tinto Lomita Sacro 2018
Sacro reúne Cabernet Sauvignon y Merlot en un tinto de fruta oscura, lavanda, pimienta negra, higo, granada y notas de barrica. Su cuerpo y persistencia lo convierten en la botella para el centro de la comida, cuando aparecen las proteínas y las salsas más profundas.
Rib eye, cordero al romero, pato, vegetales a la parrilla o quesos curados tienen suficiente intensidad para acompañarlo. Conviene servirlo entre 16 y 18 °C y abrirlo antes de la cena para que gane expresión con el aire.
Ver Vino Tinto Lomita Sacro 2018 750ml
Una cena en dos actos
Primer acto: sirve Jacques Brut con entradas frías, bocados crujientes o una tabla de quesos suaves. La burbuja despierta el apetito y mantiene ligera la primera parte de la reunión.
Segundo acto: lleva Lomita Sacro a la mesa con el plato principal. Su estructura acompaña las preparaciones de cocción lenta y marca el paso hacia una sobremesa más pausada.
Si el brindis ocurre después de la cena, guarda parte del espumoso en frío y vuelve a servirlo. El contraste con el tinto devuelve frescura al paladar y hace que la noche comience de nuevo.
Un menú posible para las dos botellas
La noche puede comenzar con Jacques Brut junto a tostadas de atún, quesos suaves o croquetas. Para el plato principal, Lomita Sacro acompaña un corte de res, cordero o una preparación de hongos con salsa oscura. No es necesario incorporar todos los maridajes: elegir una entrada fresca y un plato de fondo con suficiente intensidad basta para construir una secuencia coherente.
En el postre, el espumoso funciona mejor con fruta, sorbete o una preparación poco dulce. También puede prescindirse del Para cerrar, y volver directamente al brindis. La flexibilidad es parte del diseño de la caja: cada botella puede aparecer dos veces durante la noche sin sentirse repetida.
Dos botellas, varios momentos de la misma reunión
La selección no obliga a reservar el espumoso únicamente para el brindis ni el tinto exclusivamente para el plato fuerte. Jacques Brut puede abrir la noche, regresar con un bocado salino y reaparecer al final; Lomita Sacro puede entrar con la comida y permanecer durante una sobremesa de quesos o vegetales asados.
Usar las botellas de esa manera da continuidad a la cena. En lugar de acumular etiquetas, la caja trabaja con contrastes claros: frío y templado, burbuja y tanino, ligereza y profundidad. El resultado es fácil de organizar incluso cuando el menú cambia.
Una caja para anfitriones
La edición de diciembre funciona porque resuelve dos necesidades reales: recibir con ligereza y cenar con profundidad. No exige copas especiales ni un menú rígido. Basta con respetar la temperatura, servir cantidades moderadas y dejar que cada vino aparezca en su momento.
Para conservar el ritmo, mantén Jacques Brut en una cubeta con hielo y agua, y evita dejar Sacro junto a una fuente de calor. Estos cuidados sencillos permiten que las dos botellas lleguen a la mesa como fueron pensadas, incluso durante una reunión larga.
Si queda vino, vuelve a cerrar el espumoso con un tapón adecuado y conserva ambas botellas en refrigeración. Sacro puede recuperar su temperatura de servicio fuera del frío antes de la siguiente copa. Planear ese regreso evita desperdicios y ayuda a continuar la experiencia al día siguiente.
Dos regiones, dos estilos y una misma mesa muestran una parte de la diversidad del vino mexicano. Es una selección para compartir, regalar y cerrar el año con la curiosidad intacta.




















