Dice el refrán: “febrero loco y marzo otro poco”. Y sí: marzo llega con ese aire impredecible que a veces pide algo fresco, a veces algo ligero y otras algo que simplemente acompañe una buena conversación.
Por eso, la selección del Club de Vinos de Marzo abraza esa diversidad. Esta caja reúne un tinto orgánico fácil de beber, un rosado gastronómico lleno de fruta, un Riesling mexicano vibrante y un vermut artesanal lleno de botánicos, pensado para abrir el apetito.
Es una selección que refleja varias de las cosas más interesantes que están pasando hoy en el vino: proyectos honestos, vinos de mínima intervención, nuevas regiones mexicanas y el regreso de rituales clásicos como el aperitivo.
Marzo, el mes perfecto para probar algo nuevo
Con la primavera asomándose, los vinos empiezan a cambiar de ritmo. Buscamos más frescura, más ligereza y, sobre todo, botellas que se adapten a distintos momentos del día: desde una comida casual hasta una tarde que termina en sobremesa.
Esta selección del club está pensada justo para eso: cuatro estilos distintos que reflejan algunas de las tendencias más interesantes del vino actual.
Por un lado están los vinos de baja intervención, que buscan expresar la uva y el lugar con la menor manipulación posible. También aparecen regiones mexicanas que cada vez generan más conversación entre quienes siguen de cerca el vino nacional.
A eso se suma el regreso del vermut, una bebida que está recuperando su lugar como ritual de aperitivo, y la presencia de una uva que sigue conquistando nuevas mesas: Riesling, famosa por su frescura y su versatilidad gastronómica.
Los vinos del Club de Vinos de Marzo
Lomita Cabernet Sauvignon 2023 — un tinto orgánico para mesas informales
Desde el Valle de Guadalupe llega este Cabernet Sauvignon de Hacienda La Lomita, elaborado con agricultura orgánica y una vinificación de mínima intervención que busca dejar hablar a la fruta.
En copa aparece con un color rojo rubí brillante y una nariz dominada por ciruela fresca y frutos rojos, acompañados por notas florales y un toque de pimienta blanca.
En boca es equilibrado y sedoso, con acidez y taninos medios que lo hacen muy fácil de beber. Es el tipo de vino tinto mexicano que funciona muy bien cuando la comida es sencilla y la conversación se alarga.
Marida muy bien con pizzas o hamburguesas, pero también tiene un lado especialmente disfrutable cuando se sirve con gorditas de chicharrón.
Lomita Rosé Grenache 2023 — un rosado que va más allá del verano
Los rosados dejaron de ser vinos de temporada para convertirse en verdaderos aliados de la mesa. Este Grenache rosado orgánico de La Lomita es una gran muestra de ello.
Su color frambuesa brillante anticipa una nariz llena de fruta: fresa, cereza y manzana roja, con un ligero matiz acaramelado que le da profundidad.
En boca es seco, fresco y redondo, con una acidez bien integrada que invita a seguir bebiendo. Es un vino rosado mexicano gastronómico que puede acompañar desde una comida ligera hasta platos con un poco más de especia.
Funciona muy bien con ensaladas con frutos rojos o carnes blancas, y sorprende especialmente cuando se combina con tacos de mixiote de pollo o conejo en adobo.
Anónimo Riesling 2023 — frescura inesperada desde Aguascalientes
El 13 de marzo se celebra el Día Internacional del Riesling, y esta botella es una gran excusa para descubrir por qué esta uva tiene seguidores en todo el mundo.
Este Riesling mexicano proviene del Valle de Cosío, Aguascalientes, una región que cada vez llama más la atención por su capacidad para producir vinos frescos incluso en climas cálidos.
En copa muestra un color amarillo pajizo brillante y una nariz llena de cítricos y fruta tropical: toronja, limón y membrillo, acompañados por notas florales.
En boca entra ligero y vibrante, con acidez marcada y alcohol bajo. Es refrescante, directo y muy gastronómico.
Acompaña muy bien platos cremosos con un ligero toque dulce, pero también funciona de maravilla con pastas o preparaciones de inspiración asiática.
La Vermood Vermut Jove — el aperitivo que vuelve a conquistar la mesa
El vermut vive un gran momento. Cada vez más personas están redescubriendo el ritual del aperitivo: ese momento previo a la comida en el que la conversación empieza a fluir.
Este vermut artesanal se elabora a partir de la maceración de más de 30 botánicos durante 35 días en una mezcla de alcohol vínico y agua de manantial. Después reposa tres meses en barrica antes de ensamblarse con vino blanco base.
El resultado es un vermut aromático, complejo y equilibrado, perfecto para abrir el apetito o acompañar una tarde entre amigos.
La forma clásica de disfrutarlo es bien frío, con hielo y una rodaja de naranja, aunque también funciona muy bien con una aceituna o un twist de limón.
Cómo disfrutar esta caja del club
Una forma sencilla de recorrer esta selección es hacerlo por intensidad.
Empieza con el vermut como aperitivo para abrir el apetito. Después sirve el Riesling bien frío, que marca el tono fresco de la experiencia. Continúa con el rosado de Grenache y termina con el Cabernet Sauvignon.
Así, cada botella encuentra su momento natural en la mesa.
Marzo, otro poco… y otra botella
La idea del club siempre ha sido simple: descubrir vinos interesantes sin tener que buscarlos demasiado.
Esta caja de marzo reúne proyectos que están marcando el ritmo del vino actual: agricultura orgánica, regiones mexicanas en crecimiento, estilos frescos y el regreso de bebidas clásicas como el vermut.
Si te gusta explorar nuevas botellas, probar estilos distintos y tener siempre algo interesante que abrir en casa, el club es una forma sencilla de hacerlo: una caja a la vez.











