Hay meses que invitan a quedarse en casa y otros que despiertan las ganas de descubrir algo nuevo. La selección del Club de Vinos de agosto de 2026 está pensada precisamente para eso: recorrer cuatro regiones vitivinícolas que han construido su identidad desafiando las expectativas y ofreciendo maneras muy distintas de entender el vino.
El viaje comienza entre las colinas del noreste de Italia, continúa por la costa fresca de California, avanza hacia los paisajes de Oregón y termina en un valle chileno donde arquitectura y viticultura conviven como una misma obra. No se trata solamente de cuatro países o denominaciones en una caja. Es una conversación entre burbujas, frescura, textura, fruta y estructura.
Tampoco existe un orden obligatorio para disfrutarlos. Cada botella representa un momento diferente: comenzar una comida sin prisa, preparar algo especial durante el fin de semana, celebrar una buena noticia o sentarse a conversar mientras la copa vuelve a llenarse. Esa libertad es parte de la experiencia del Club: conocer el origen de cada etiqueta y, al mismo tiempo, encontrarle un lugar en nuestra propia mesa.
Una selección para viajar a través de la copa
Agosto reúne cuatro variedades con personalidades reconocibles. La Glera del Prosecco aporta ligereza y energía; el Chardonnay de Monterey combina volumen con acidez; el Pinot Noir de Oregón habla con delicadeza, y el Cabernet Sauvignon acompañado por Carménère muestra el carácter profundo de Chile. Juntas forman una ruta que permite comparar cómo el clima, el suelo y las decisiones en bodega cambian por completo la expresión de una uva.
Una forma útil de acercarse a esta selección es prestar atención a las transiciones. Primero aparece la burbuja, que limpia el paladar y abre el apetito. Después llega un blanco de textura amplia. El recorrido continúa con un tinto de cuerpo medio, sedoso y gastronómico, antes de cerrar con una etiqueta de mayor estructura. Servidos en ese orden, los vinos construyen una experiencia gradual; abiertos por separado, cada uno puede convertirse en el centro de una comida.
Collevento 921 Prosecco Extra Dry: la alegría italiana
En el noreste de Italia, donde el cultivo de la vid forma parte del paisaje y de la vida cotidiana, nace uno de los estilos de vino espumoso más reconocidos del mundo. El Prosecco no pretende impresionar con potencia ni con una crianza dominante. Su encanto está en la frescura, en la fruta directa y en esa facilidad para convertir un momento sencillo en una pequeña celebración.
La protagonista es la uva Glera, una variedad capaz de conservar notas de manzana, pera, durazno y flores blancas. Su elaboración mediante el método Martinotti-Charmat realiza la segunda fermentación en depósitos presurizados. Así se protege el carácter aromático de la fruta y se obtiene una burbuja viva, ligera y especialmente amable para compartir.
La indicación Extra Dry puede resultar confusa: no significa que sea el estilo más seco, sino que conserva un pequeño toque de dulzor. En Collevento 921 Prosecco Extra Dry, esa suavidad se equilibra con una acidez refrescante. El resultado funciona como aperitivo, durante un brunch o junto a alimentos crujientes y salinos.
Ostras, sushi, tempura y mozzarella fresca encuentran afinidad con sus burbujas y su perfil frutal. Incluso unas papas fritas con parmesano pueden convertirse en un gran maridaje: la acidez refresca, mientras la efervescencia limpia la sensación grasa y prepara el siguiente bocado.
Ver Vino Blanco Espumoso Antonutti Prosecco D.O.C. Extra Dry 750ml
J. Lohr Riverstone Chardonnay: el lado luminoso de California
Cuando se piensa en Chardonnay californiano es fácil imaginar vinos maduros, exuberantes y marcados por la madera. Riverstone muestra una cara más equilibrada de California. Sus viñedos se encuentran en Arroyo Seco, Monterey, una zona influida por las corrientes frías del Pacífico, capaces de moderar las temperaturas y prolongar la maduración.
Ese ritmo más lento permite que la uva desarrolle sabor sin perder completamente su acidez natural. En la copa conviven pera madura, durazno blanco, manzana amarilla, cítricos y un matiz tropical. La crianza y el trabajo en bodega añaden capas de miel ligera, vainilla, avellana y mantequilla fresca, sin borrar la fruta.
Parte del vino realiza fermentación maloláctica, un proceso que suaviza la acidez y aporta una textura más cremosa, mientras otra parte conserva tensión. El paso por barricas de distintos orígenes suma complejidad y especias. Esa combinación explica por qué J. Lohr Riverstone Chardonnay se siente amplio, pero no pesado.
Su versatilidad aparece en la mesa. Tiene suficiente frescura para acompañar ceviche y camarones al ajo, y el volumen necesario para salmón, pollo rostizado, risotto de hongos o pasta cremosa. Con Brie, Camembert o Gruyère, la textura del vino conversa naturalmente con la del Entre los quesos funcionan Es una botella para servir fresca, no helada, y dejar que sus aromas se abran poco a poco.
Ver Vino Blanco J Lohr Chardonnay 2021 375ml
Firesteed Pinot Noir: la elegancia del Pacífico Norte
Si Borgoña es la referencia histórica del Pinot Noir, Oregón se ha convertido en uno de los territorios donde esta variedad encontró una identidad propia. El clima de días templados y noches frescas favorece una maduración pausada. Eso ayuda a desarrollar aroma y sabor sin sacrificar la acidez que sostiene la delicadeza característica de la uva.
El Pinot Noir suele exigir atención porque su encanto no depende de la fuerza. En lugar de imponerse, revela detalles: cereza, frambuesa, arándano y granada, acompañados por té negro, canela, violeta y una sensación terrosa. La textura sedosa y los taninos moderados ayudan a que el vino acompañe la comida sin dominarla.
Firesteed Pinot Noir representa muy bien ese equilibrio entre fruta, frescura y sutileza. Puede servirse ligeramente fresco, una cualidad especialmente agradable durante agosto, cuando no siempre apetece un tinto robusto o de alta temperatura.
Es gastronómico por naturaleza. Salmón al horno, atún sellado, pato, costillas de cerdo, risotto de setas o pizza de hongos resaltan distintas facetas de la botella. Los sabores terrosos encuentran eco en los hongos, mientras la acidez acompaña pescados grasos y limpia el paladar. Un Brie horneado ofrece una alternativa sencilla para abrirlo sin necesidad de organizar una cena formal.
Ver Vino Tinto Firesteed Pinot Noir 2021 750ml
VIK “A” Cabernet Sauvignon: la precisión de los Andes
Hablar de Viña VIK es hablar de uno de los proyectos vitivinícolas más ambiciosos desarrollados en Chile durante las últimas décadas. Ubicada en Millahue —nombre que suele interpretarse como “lugar de oro” en mapudungun—, la bodega nació con el propósito de producir vinos capaces de competir entre los mejores del mundo.
El proyecto integra investigación, sustentabilidad, arquitectura y una lectura minuciosa del paisaje. La bodega diseñada por Smiljan Radić se incorpora visualmente al entorno, mientras el trabajo en el viñedo estudia cada parcela para comprender cómo la exposición, el suelo y las variaciones del clima influyen en la fruta. Esa precisión busca que el vino no sea solamente correcto, sino que tenga una identidad reconocible.
En VIK “A” Cabernet Sauvignon, el Cabernet Sauvignon encuentra un aliado natural en el Carménère, variedad profundamente ligada a la historia moderna del vino chileno. La mezcla combina mora, cassis y ciruela negra con pimienta, cedro, grafito, hierbas mediterráneas y un fondo de cacao y vainilla.
Es la botella de mayor cuerpo de la selección y conviene darle tiempo en la copa. Su estructura acompaña rib eye, cordero, short rib, costillas BBQ o una hamburguesa preparada con buenos ingredientes. Los quesos añejos también funcionan, porque su intensidad puede sostener el carácter del vino. Para cerrar, un pequeño trozo de chocolate oscuro crea un contraste profundo sin añadir demasiado dulzor.
Ver Vino Tinto Vik Millahue Cabernet 2022 750ml
Cómo servir los cuatro vinos del Club de agosto
La temperatura cambia mucho la percepción de una botella. El Prosecco debe llegar bien fresco para conservar la tensión de la burbuja. El Chardonnay necesita unos grados más para que su textura y sus notas de fruta, miel y avellana aparezcan. El Pinot Noir agradece un servicio ligeramente fresco, mientras el Cabernet Sauvignon se expresa mejor por debajo de la temperatura habitual de una habitación cálida.
Si se prueban juntos, recomendamos avanzar del Collevento al J. Lohr, continuar con Firesteed y terminar con VIK “A”. No hace falta usar copas diferentes para cada vino: una copa universal limpia entre servicios es suficiente. Lo importante es servir cantidades moderadas, observar cómo cambia cada etiqueta con el aire y dejar que la comida forme parte de la conversación.
Cuatro vinos, cuatro momentos para compartir
Lo interesante de esta selección no es únicamente la calidad individual de las botellas, sino el contraste que construyen cuando aparecen juntas. El Prosecco abre el apetito y pone la mesa en movimiento. El Chardonnay aporta amplitud, textura y una enorme versatilidad gastronómica. El Pinot Noir ofrece elegancia y frescura. El Cabernet Sauvignon cierra el recorrido con profundidad y estructura.
Collevento 921 Prosecco Extra Dry. para brindar, abrir una comida o acompañar bocados salinos y crujientes. J. Lohr Riverstone Chardonnay. para platos cremosos, pescados, aves y una sobremesa tranquila. Firesteed Pinot Noir. para una cena relajada, cocina con hongos o un tinto servido ligeramente fresco. VIK “A” Cabernet Sauvignon. para la parrilla, los sabores intensos y las conversaciones que se alargan.
Cuatro estilos completamente distintos muestran cómo el clima, el suelo, la tradición y las decisiones de cada productor pueden transformar la uva en experiencias que no se parecen entre sí. Esa diversidad es el corazón de la caja de agosto y también una de las razones por las que seguimos volviendo al vino: siempre queda una región por conocer, un maridaje por probar y una botella capaz de sorprendernos.






















